Te vieron cerrar los ojos y orar, te vieron abrirlos y gritar esas palabras que nadie nunca quiso escuchar. Te vieron correr y morder las paredes de los edificios viejos hasta quebrar tus dientes, los que tomaste de la casa de tu abuelo, los que oxidaron tus uñas y te borraron las cejas; vieron que lloraste un poco. Luego reíste al escuchar el canto de los grillos, porque yo sé que te recuerdan al cuento, ese que siempre pedías que tu madre leyera antes de dormir.
Te vieron perderte detrás de los árboles, pero a la vez no te vieron. Te vieron acercarte a la casa que está pintada en las cartas que siempre rehusaste entregar.
Fueron dos los que prendieron velas para verte de noche. Fueron dos los que te vieron, fueron dos.
Pero sólo yo lo soñé.
Fueron dos los que prendieron velas para verte de noche. Fueron dos los que te vieron, fueron dos.
Pero sólo yo lo soñé.
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