Reina, mi amada reina, debo enviarte a la batalla, no me odies, confío en que volverás con la cabeza de nuestro enemigo
Oh, alfil, compañero de caminatas diagonales; el alma de todas nuestras futuras fiestas, de nuestras frutales fieras, de nuestras f i e r a s f r u t a l e s f u t u r a s fiestas, de nuestras copas rotas y nuestros oxidados soles de mañana primaverinveral. Vuelve a casa con la corona entre tus quebrados dedos.
...Déjeme explicarle señor, usted ha caído en la trampa.