Leer con ternura, gracias.

jueves, 10 de octubre de 2013

Insomnio

A las cuatro de la mañana te escuché llegar y marcharte.
Revisaste mis cajones y escribiste una nota que se perdió bajo la cama.
Me miraste por largo rato antes de salir; quise seguirte, pero mis pies no reaccionaron y mis llamados no se escucharon.
Busqué la nota bajo mi cama, pero bajo ella guardo todas tus notas y no supe entender si hoy me amaste o me odiaste.
Encendí la lámpara y miré un rato tu sombra, parecía divertida; intenté hablarle pero parecía no entenderme, le escribí una nota y entonces me dijo que debía irse, que ya era tarde. Ofrecí acompañarle hasta la esquina, pero desapareció mientras se despedía estrechando mi mano.
Volví a dormir.
Volviste a las seis a dejarme otra nota. Esta vez no la perdí, pero estaba en blanco.
Recordé los retratos que escribí de ti y leí cada uno de ellos , recordé que debía pintarte cada noche para no dejarte morir en el olvido.
Recordé que temo a la eternidad.
Ya es casi de día y debería dormir; si vuelves a las ocho, despídete después de dejar tu nota.

viernes, 12 de julio de 2013

Resurrección

 Fueron dos los que te vieron la tarde del 3 de agosto; tenías los ojos azules de tu madre y las uñas oxidadas de tu abuelo. Te vieron subir por las escaleras que llevaban hasta el techo más alto del pueblo. Te vieron.

 Te vieron cerrar los ojos y orar, te vieron abrirlos y gritar esas palabras que nadie nunca quiso escuchar. Te vieron correr y morder las paredes de los edificios viejos hasta quebrar tus dientes, los que tomaste de la casa de tu abuelo, los que oxidaron tus uñas y te borraron las cejas; vieron que lloraste un poco. Luego reíste al escuchar el canto de los grillos, porque yo sé que te recuerdan al cuento, ese que siempre pedías que tu madre leyera antes de dormir.

 Te vieron perderte detrás de los árboles, pero a la vez no te vieron. Te vieron acercarte a la casa que está pintada en las cartas que siempre rehusaste entregar.

 Fueron dos los que prendieron velas para verte de noche. Fueron dos los que te vieron, fueron dos.

 Pero sólo yo lo soñé.