Leer con ternura, gracias.

domingo, 1 de abril de 2012

En casa

Escalando montañas de sal y caminando entre el hielo derretido llegarás a mi hogar, te esperaré sentado sobre el mueble que sostiene las cajas que nunca me he atrevido a revisar.
Siéntete como en casa, pero no vayas a tocar las copas con vino que guardo bajo mi abrigo.
Llévate las huellas que dejé en el agua para lavar tus uñas cada mañana.
Prende tres inciensos y apaga las luces. Ahora reza desesperadamente y agradece por los años que

*Se ha omitido el final de éste escrito debido a la repentina muerte del escribiente. Lamentamos los inconvenientes, tenga un buen día.

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