Busquémosla dentro del maletín que está en el fondo de la sala, el que está junto al reloj que tiene la hora inexacta.
Salgamos a buscarla detrás de los tres árboles que adornan el patio mirando como las flores juegan con los rayos de sol y las partículas de polvo que bailan como un ballet de canarios que no conocen la libertad.
Reza a Dios por tu paciencia cinco días y cinco noches, llora para las estrellas y canta para los soles.
Conviértete en dios del polvo, búscala donde sólo tú podrías.
Haz una llamada telefónica a la muchacha del cabello oscuro, ella la tiene, se la llevó en su auto aquella noche en la que sólo conociste de ella su nombre.
¿Tienes un cigarrillo? Me gusta verles desvanecerse de a poco, podrías usar uno como reloj de arena.
Busca en tu bolsillo.
Si no la hallas, te doy la mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario